sábado, 26 de octubre de 2013

ERAN BUENOS

Los ladrones corrían como ladrones. Doblaron la esquina sin mirar atrás. El grupo de policías les seguía los pasos y aunque sus uniformes no eran cómodos para correr, tenían buen físico. El grupo de ladrones intentó mezclarse con la multitud, pero eran tan veloces que no pasaron inadvertidos. Los policías estaban bien entrenados. Les pisaban los talones. Ya se divisaba la meta. Los ladrones se sentían ganadores. Pero en los últimos cien metros, aquel grupo de policías se robó el trofeo. Cruzaron la línea y se llevaron las medallas, todos los premios y los aplausos. Y desaparecieron. Se dejaron tentar por el oro. Pero los ladrones, que eran buenos informantes, sabían dónde se escondían aquellos corruptos. Los atraparon y recuperaron todo. Y recibieron la millonaria recompensa. Esta vez, ganaron los buenos.

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