viernes, 25 de octubre de 2013

DORA LA FOTOCOPIADORA

La fotocopiadora Dora con los años dejó de copiar con fidelidad. 
Dejó de copiar y empezó a crear. 
Al principio se pensaba que eran manchas en el papel o líneas, pero mirándolas con detenimiento eran obras de arte. Si el original era una partitura, Dora componía una nueva melodía en el papel. Si era una imagen, Dora dibujaba y pintaba. Si era un libro, Dora escribía. Si el papel se arrugaba, Dora esculpía. Y aún si el original era una hoja en blanco Dora imaginaba y algo se le ocurría. 
Un día el técnico de fotocopiadoras la vio, le cambió el tóner, y Dora quedó como nueva... como nueva... como nueva... como nueva... 

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